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El mercado laboral no está libre de discriminación hacia los negros

URUGUAY. Brecha | Los jóvenes afrodescendientes en promedio alcanzan dos años menos de educación formal que los no-afrodescendientes. La diferencia en la distribución del salario es de 22% en los sueldos bajos y medios y llega a 82% en los sueldos altos.La sociedad uruguaya que se precia por su tolerancia y capacidad de inclusión en materia racial y religiosa no escapa al fenómeno de discriminación laboral hacia la colectividad negra. Dos trabajos publicados en 2010: «Descomposición de las brechas salariales entre blancos y afrodescendientes a lo largo de la distribución de salarios» de Marisa Bucheli y Graciela Sanroman y «Movilidad intergeneracional y raza en Uruguay» de Cecilia González y Graciela Sanroman, señalan una situación claramente desfavorable para la colectividad afrouruguaya en cuanto a los niveles de educación y salarios. A continuación un resumen de la entrevista con dos de las autoras.

-¿Existen diferencias salariales entre la población afrouruguaya y la población blanca, de acuerdo con el estudio que realizó junto con la Ec. Marisa Bucheli?

Graciela Sanroman-Sí. El objetivo del estudio es justamente determinar si las diferencias encontradas pueden ser explicadas por el hecho de que ambas poblaciones difieren en características que influyen mucho en los salarios, como son la educación y la experiencia. Para poder responder a esta pregunta utilizamos las Encuestas Continuas de Hogares (ECH) del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a los años 2006 a 2009. Utilizamos esos años debido a que antes del 2006 la ECH no recolectaba información respecto a la ascendencia racial de los encuestados.

-¿Qué particularidades presenta esa investigación?

GS-En ese trabajo estudiamos las diferencias en el salario por hora que perciben los hombres afrodescendientes respecto a los hombres blancos. Para ello seleccionamos una muestra de hombres de entre 25 y 59 años de edad que trabajan a tiempo completo, son afro-descendientes o tienen únicamente ascendencia blanca, excluyéndose a los trabajadores rurales.

El estudio permite afirmar que la población afrodescendiente obtiene salarios bastante menores que el resto de la población y que la diferencia es mayor si nos concentramos en la parte superior de la distribución salarial; es decir si comparamos los salarios altos de los hombres afrodescendientes respecto a los salarios altos de los hombres blancos.

-¿Qué magnitud tiene la brecha salarial entre ambos grupos raciales estudiados?

GS-En promedio la brecha salarial es del orden de 35%, es decir que el salario por hora de los afrodescendientes equivale al 65% del salario por hora que perciben los blancos. Pero, cuando comparamos las diferencias a lo largo de la distribución de salarios, vemos que la brecha es aproximadamente 22% entre los salarios bajos y medios y aumenta a un 82% entre los salarios altos.

-¿Cómo se pueden explicar esos salarios más bajos de los afrouruguayos?

GS-Es importante aclarar que la existencia de brechas entre los salarios de dos grupos (mujeres-hombres, afrodescendientes-blancos) no necesariamente implica que haya discriminación laboral. Esto es así porque las diferencias salariales podrían originarse en el hecho que las personas tienen características diferentes en aspectos que determinan el salario. Las características más resaltables son la educación, la experiencia y la habilidad de los individuos. La habilidad no se observa, pero sí se observan la educación y la experiencia de las personas. Entonces, utilizando técnicas econométricas lo que hacemos es calcular qué parte de la brecha salarial puede explicarse por diferencias en educación y experiencia y qué parte queda inexplicada. Tradicionalmente, la brecha inexplicada se ha considerado como una medida de la discriminación laboral. Nuestros resultados indican que, en el caso de la comparación de los salarios de los hombres afrodescendientes y los hombres blancos, aproximadamente la mitad de la brecha es explicada y la otra mitad no lo es. Es decir, encontramos evidencia de que el mercado laboral uruguayo no está libre de discriminación hacia los afrodescendientes.

Niveles educativos

-¿Cómo ha evolucionado la movilidad educativa de los afrodescendientes y el resto de la población uruguaya de acuerdo con el trabajo que realizó junto a la Dra. Sanroman?

Cecilia González-El estudio de la movilidad educativa intergeneracional implica analizar cómo se relacionan los logros educativos de los hijos en relación a los logros educativos de los padres. Hay dos tipos de medidas: una mide la movilidad absoluta, es decir si la educación de los hijos es mayor o menor que la de sus padres. También se mide la movilidad relativa. Aquí lo que importa es la posición de hijos y padres en relación a los logros educativos de las personas en su grupo de edad. Es decir, importa determinar si la educación de un hijo está por encima del promedio de la educación de las personas que tienen su misma edad y si ocurre lo mismo con sus padres. El estudio de la movilidad intergeneracional ayuda al estudio de la desigualdad debido a que implica un estudio dinámico más acorde al análisis de la igualdad de oportunidades.

-¿Y qué resultados han observado en ese sentido?

CG-Los resultados indican que la movilidad relativa educativa intergeneracional ha disminuido en Uruguay para todos, afro y no-afrodescendientes. A su vez, encontramos que los niveles de movilidad relativa son mayores en la población afrodescendiente en relación a la no-afrodescendiente. Es importante destacar que, en la medida que la población afrodescendiente alcanza un menor nivel de educación en las generaciones anteriores, hace esperar un mayor grado de movilidad dentro de esta población, sobre todo movilidad absoluta, tal como muestran los datos. No obstante, para complementar este análisis es interesante estudiar la brecha educativa.

-¿Se mantienen en niveles similares los logros educativos de las actuales generaciones de afrodescendientes y las de sus padres?

CG-Sí, efectivamente. Utilizando también los datos de la ECH-INE 2006-2009, encontramos que existe una brecha educativa entre los adolescentes afrodescendientes y los no-afrodescendientes de aproximadamente dos años. Es decir que los jóvenes afrodescendientes en promedio alcanzarán dos años menos de educación que los no-afrodescendientes. Y esa misma desventaja educativa se encuentra en las madres y padres afrodescendientes, que presentan dos años menos de educación que las madres y padres no-afro respectivamente. Por otro lado y en términos generales, todos los jóvenes alcanzan más años de educación que sus padres, pero las diferencias entre afrodescendientes y no-afrodescendientes persisten.

-¿Qué factores determinan esa brecha educativa entre los afrodescendientes y el resto de la población?

CG-Nuestras estimaciones indican que más de la mitad de la brecha en la población adolescente puede ser explicada por la brecha en la generación de los padres. Además, el sistema de educación estaría operando de forma neutra en cuanto a la brecha educativa entre la población afro y no-afrodescendiente. Es decir que el sistema no actúa en el sentido de ensancharla, pero tampoco de acortarla, lo cual es un resultado acorde con el hecho de que no hay políticas educativas específicas dirigidas a los afrodescendientes.

Ficha técnica

Graciela Sanroman, uruguaya, es licenciada en economía por la Universidad de la República y se doctoró en la misma disciplina en el CEMFI, Madrid. Es investigadora y profesora en el Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales y en la Facultad de Ciencias Económicas de la UdelaR.

Cecilia González, uruguaya, es licenciada en economía por la UdelaR. Es asistente de investigación en el Área de Economía Laboral del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la UdelaR.

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