English version

Conciliar, entre la desigualdad y la utopía

Cuando se habla de conciliar la vida familiar y laboral mayoritariamente pensamos en el conjunto de las mujeres trabajadoras como las únicas responsables de ese tipo de arreglos para mantener el orden y la armonía familiar. Además tampoco se tiene en cuenta otro factor absolutamente necesario para la vida diaria: el tiempo personal. Como consecuencia de estos dos factores nos encontramos con que el tiempo de disfrute personal de las mujeres queda reducido cuando no anulado.La actual organización de nuestras sociedades continúa funcionando como si las mujeres actuáramos todavía como amas de casa en la totalidad de la jornada no contemplando en absoluto la evolución que hemos tenido hacia la integración en el mercado laboral. Esta forma de organización patriarcal y androcéntrica es la causa principal de que muchos hombres (demasiados todavía) NO se impliquen en las tareas del hogar. Y no me refiero sólo a tareas como compra, plancha, fregado de platos, etc. me refiero también a las del cuidado de personas mayores, menores y dependientes que conviven en nuestras casas.

Si en algunos casos hemos ido avanzando en la corresponsabilidad, en otros como los relacionados con los cuidados seguimos, como sociedad, bastante estancados.

Las mujeres, como consecuencia de nuestra condición de dadoras y cuidadoras de la vida, desarrollamos una subjetividad que siempre parece estar pendiente de las necesidades de quienes nos rodean, sean familiares o amistades y, a veces, esta condición nos sitúa en una posición de inferioridad con respecto a ellos o a los otros.

Con este planteamiento, las mujeres cuidamos a quienes nos rodean a cambio de nuestro propio “descuidado” lo que conlleva que ese tipo de actividad (que además viene impuesta por el mandato patriarcal heteroasignado) no sea en absoluto atractiva para los hombres que, en su mayoría no están dispuestos a utilizar su tiempo en cuidar a otras personas e, implícitamente a descuidarse a sí mismos.

Si a esto le sumamos que el tiempo dedicado a los cuidados es tiempo que restamos o bien al tiempo de trabajo retribuido o al tiempo personal (apenas contemplado en los análisis políticos) nos encontramos con que, como dice Livia Curto1 “las mujeres tenemos hambre de tiempo” y ese es el tiempo para nosotras, para nuestro crecimiento personal en todos los sentidos. Y, “por tanto, no se trata de tener más tiempo, sino de ser más libre para poder gestionarlo”.

Además y tal y como afirma Teresa Torns2 “Las actuaciones destinadas a regular el tiempo de trabajo en Europa han reforzado la centralidad del horario de la jornada laboral como eje de la organización temporal de la vida cotidiana de las personas, las ciudades y la actual sociedad del bienestar. Tal centralidad ignora otros usos sociales del tiempo, en especial el tiempo del cuidado de la vida, reforzando así las desigualdades de género, clase y etnia.”

Si como hemos visto al principio el cuidado de la vida ha sido asignado como parte del mandato social a las mujeres, y estos cuidados han de ser realizados en un tiempo que no puede formar parte de ninguna manera del tiempo laboral, es obvio que ha formar parte del familiar o del personal, con lo cual queda claro que la doble jornada habitual en las mujeres trabajadoras puede llegar a convertirse en triple, al tener que realizar los cuidados a su entorno utilizando parte de su tiempo personal y , por tanto, al consumirlo en este tipo de actividades, implícitamente renuncia a él para utilizarlo en “los otros o las otras”.

Y ya para acabar hago mía la siguiente frase de Mª Ángeles Durán que define perfectamente la esencia del presente escrito: “las mujeres, nacemos con el tiempo “hipotecado”, con el imperativo cultural de “regalar tiempo” y con la dificultad para “vender tiempo” como trabajo asalariado.”

Entonces surge la pregunta ¿Son equitativas actualmente las estructuras sociales de los usos de los tiempos entre mujeres y hombres o, por el contrario continúan generando desigualdades?

Por lo que hemos visto hasta ahora nos queda mucho camino por recorres para que la conciliación entre la vida laboral, familiar y personal sea igualitaria entre mujeres y hombres y, por tanto deje de ser una utopía.

———————

1 Artículo sobre género y tiempos en:  http://www.fmujeresprogresistas.org/tiempoespacio1.htm

2 «Tiempos de trabajo, tiempos de vida»

Compartir esta publicación:

Aída Hernández Rua

Las redes sociales y las plataformas online nos invitan a estar abiertas al cambio, a nuevas propuestas y proyectos, de cómo producir medios online, acompañado del discurso de género.¨

Barranquilla, Colombia

Mariana Gaba

En el contexto actual de COVID-19, los varones se están dando cuenta de cuanto es el trabajo doméstico y lo importante que es. Es una buena oportunidad para ver qué van a hacer las organizaciones ahora, porque la nueva normalidad es una invitación a relfexionar.

Argentina/ Santiago. Chile

Silvia Salinas Mulder

La inteligencia artificial puede contribuir a eliminar o a acortar las foras de discriminación y las brechas de género en las empresas (mientras nosotras/os nos deconstruimos.

La Paz, Bolivia

María Eugenia Romero

Hay un gran potencial de las mujeres en los estados, que con capacitación y solidaridad de las otras puede despegar.

D.F., México

Fabiola Amariles

La teoría feminista le agrega a la disciplina de la evaluación elementos como por
ejemplo examinar los asuntos del poder, ver cuáles son las transformaciones que se
deben hacer.

Cali, Colombia

Martha Lanza Meneses

Asumir una actitud interpeladora, es cuestionar el concepto del ‘desarrollo’ que tiene
un marco estructural muy arraigado, presentar alternativas al desarrollo re-pensando
la relación del ser humano con el planeta, la reproducción de la vida y las
cosmovisiones de las mujeres.

La Paz, Bolivia

Lidia Heller

El concepto de ‘empoderamiento’ viene y surge del feminismo.

Buenos Aires, Argentina

Alma Hernández

La redWIM es un espacio ideal para aprovechar oportunidades y demostrar que
unidas, nosotras las mujeres, podemos lograr un mundo más equitativo.

La Habana, Cuba.

Sara Ortíz Cantú

RedWIM es un espacio de convergencia, donde exponemos y compartimos, ideas,
proyectos, experiencia, conocimientos y generamos confianza, con el objetivo de
apoyar el desarrollo de las ujeres en gestión de organizaciones.

Guadalajara, México

Alicia Arias

Para mi la redWIM constituye un espacio de encuentro, en el que todas podemos aprender a trabajar conjuntamente para lograr nuestros proyectos.

Quito, Ecuador.

Adriana Alonso Rozo

La RedWIM es inspiración para trabajar por la equidad de género. Para hacer un mundo más sostenible con igualdad de oportunidades para las mujeres y los hombres.

Medellín, Colombia.

Solange Grandjean

Hay que ser conscientes de que el networking es un concepto exponencial y que una red lleva tiempo y responsabilidad y, se va desarrollando a lo largo de los años.

Buenos Aires, Argentina