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Agnès Varda: fotógrafa, directora y artista francesa

Agnès Varda, es considerada como una pionera de las películas francesas de la ‘Nouvelle vague’ o ‘Nueva Ola’.

Con su peculiar corte de pelo y su amor por las patatas en forma de corazón, Agnès Varda fue una figura emblemática del cine independiente francés, a la vez poética y comprometida, fuente de inspiración para muchos artistas.

Varda nació en Bruselas el 30 de mayo de 1928, con el nombre de Arlette. La familia se mudó a Sète, Francia, cuando ella tenía 12 años, y estudió historia del arte y fotografía antes de comenzar su carrera tomando fotografías para revistas y el Théâtre National Populaire. Algunas de sus fotografías inspiraron a Varda a realizar obras cinematográficas, incluida su primera película de 1955, La Pointe Courte, que equilibraba la ficción con debates de estilo documental, contó con pocos recursos y ninguna cultura cinematográfica (afirmaba solo haber visto hasta entonces una decena de películas).

El largometraje, con el actor Philippe Noiret y Alain Resnais en el montaje, está considerado como una cinta precursora de la Nouvelle Vague, que sacudiría el séptimo arte cinco años después de su estreno.

Después de tres cortometrajes poéticos, Varda firmó en 1962 «Cleo de 5 a 7», una conmovedora deambulación por París de una joven que espera unos resultados médicos decisivos.

«Mi apuesta era mostrar cómo esta mujer tan coqueta, narcisista, se transforma en 90 minutos, puesto que está filmada en tiempo real. Su miedo a tener un cáncer la despierta», resumía.

Varda continuó haciendo películas. Como directora autodidacta que no había estudiado cine, se liberó de los estándares de la industria, lo que le permitió romper las normas y ayudar a marcar el comienzo de la ‘Nueva Ola’ francesa.

El movimiento Nueva Ola se caracterizó por el rechazo de las convenciones cinematográficas tradicionales en favor de la experimentación. Fue una de las únicas cineastas de la Nueva Ola.

En su vasta carrera cinematográfica, Varda dirigió más de 40 películas, entre cortometrajes, largometrajes y documentales sobre las complejidades de los humanos. Algunas de sus obras más notables incluyen ‘Cleo de 5 a 7’, ‘Vagabond’ y ‘The Gleaners and I’.

Cineasta comprometida, Varda rodó varios documentales políticos como: «Hola cubanos» (1963), «Black Panthers» (1968), el filme colectivo «Loin du Vietnam» (1967)… Se sumó además a la causa feminista con «Una canta, la otra no» (1977), sobre el aborto. Ya sea filmando una artista hippie en San Francisco («Tío Yanco», 1967) o a los muralistas de Los Ángeles («Mur Murs», 1981), la cineasta siempre dio muestras de una gran curiosidad por los demás. A la vez, construyó una diversa galería de retratos, desde sus amigos artistas hasta las viudas de la isla francesa de Noirmoutier.

Su vertiente social se expresó en particular en «Sin techo ni ley», León de Oro en Venecia en 1985, un largo «flash back» que recorre los últimos días de una joven marginal, hallada muerta de frío.
Con «Los espigadores y la espigadora» (2000), Varda ilustró los pobres que recuperan en los campos y los mercados las verduras olvidadas o invendidas. Una ocasión para enfocar con los proyectores la patata, el comestible «más modesto, más pobre, el que no se mira».
En 2008, rindió homenaje a las playas de su vida y al «más querido de los muertos», Jacques Demy, en la cinta «Las playas de Agnès», César al mejor documental, los premios de cine francés. Se trata de un autorretrato que muestra las playas de Bélgica de su infancia, pero también las de California y de Noirmoutier, adonde iba de vacaciones. Las últimas imágenes la muestran sola, en una silla, salpicada por las olas.

Autodenominada feminista, presentó historias de mujeres en muchas películas. Varda abogó por la elección de las mujeres en la película de 1977 ‘L’Une chante, l’autre pas’, que ella describe como un “musical feminista”. Participó en la defensa de las mujeres incluso fuera de sus películas; en particular, firmó el Manifiesto de los 343 con otras mujeres francesas, declarando públicamente que habían abortado en el pasado y presionando a los responsables políticos para que los legalizaran.

Nuevos formatos

Varda continuó sus esfuerzos creativos en nuevos formatos: comenzó con videoinstalaciones en 2003. Sus instalaciones de arte inmersivo se han exhibido en todo el mundo en ciudades como Gante, Nueva York, Beijing y París. La variada carrera de Varda se puede apreciar hoy a través de sus películas, fotografías, obras de arte y libros.

A lo largo de su trayectoria, Varda obtuvo varios premios, entre ellos un premio Lumières y una nominación al Oscar por Visages Villages (Faces Places), un premio César por Les Plages d’Agnès (Las playas de Agnés), un León de Oro por Sans toit ni loi (Vagabond ), un Oscar honorífico por los logros de su vida en el cine y muchos más.

Falleció en el 2019, a los 90 años dejando una filmografía marcada por un interés genuino por el ser humano y una originalidad ubicada entre el documental, la ficción y la autobiografía.

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