Ganadoras: De la Persistencia a la Resiliencia.

Por Alicia Kaufmann y Lidia Heller*

Los cambios en la Agenda de Género en los momentos actuales. Nuevas realidades, jugadoras y desafíos… en entornos volátiles y cambiantes. El reto de ser una misma. No nos hace falta imitar, podemos crear un modelo propio y creer en nosotras mismas sin búsqueda de aprobación externa.

A lo largo de la historia, la lucha por la igualdad de género evidencia la resiliencia del machismo en nuestra cultura y la extraordinaria fuerza del movimiento femenino para enfrentarlo. Si bien, la igualdad real está aún lejos de cumplirse en la mayaría de las sociedades, surgen modelos, ejemplos, que “abren gran cantidad de posibilidades”, tanto a nivel individual como colectivo y nuevas agendas de género para lograr cambios más justos y acelerados.

Durante los últimos años las mujeres han sido protagonistas de logros inéditos e impensados. Cada vez más las vemos en puestos de decisión y de liderazgo en el ámbito político, social, económico y personal. Comienza a aceptarse que tienen talentos innatos y adquiridos, únicos para el ejercicio del liderazgo. La pregunta que surge entonces es qué liderazgo y qué competencias se requieren en el siglo XXI.

Los liderazgos… un concepto amorfo.

Más de 80 millones de definiciones surgen cuando realizamos búsquedas relacionadas con liderazgo, según Antonakis (2012)[1] se editan 1200 libros y papers por año sobre el tema, el crecimiento ha sido exponencial en las últimas décadas y sigue concitando la atención desde distintas disciplinas: las diferentes teorías, definiciones y tipologías, nadan en el Mar Muerto y esperan que llegue lo “nuevo”.

En contextos turbulentos e inciertos como los actuales, lo cierto es que existe carencia de liderazgos acordes con las características sociales diferenciales en las nuevas estructuras sociales y organizacionales. Estas se transforman, se digitalizan, enfrentan nuevos desafíos. Las y los investigadoras/es escriben teorías, se proponen nuevos abordajes, pero la falta de liderazgos es cada vez más notoria. A la hora de revisar los modos de liderar e incorporar competencias innovadoras, irrumpen las mujeres con estilos propios y espacios imaginativos y fórmulas para optimizar el tiempo escaso al máximo.  No buscan medallas, buscan resultados y satisfacción en la tarea bien hecha. ¿Cómo detectarlos, concretarlos y aplicarlos como modelos a seguir? ¿Cómo trascender los obstáculos que aparecen en el camino? En España se han realizado investigaciones en la Banca, desde la perspectiva de género, para identificar los escollos desde la teoría psicodinámica y los grupos operativos, así como para visualizar ideas de mejoras a través de la metodología del “design thinking”. En 5 minutos 30 directivas propusieron 305 ideas innovadoras para la organización, que luego fueron aplicadas por la cúpula directiva.

Las nuevas teorías del management ponen énfasis en la importancia de la creación de equipos de alto rendimiento y diversos, como una de las bases  para el ejercicio de liderazgos inclusivos. Un modelo inesperado y que ha servido para transpolarlo a la gestión y al liderazgo es el de las y los deportistas. Este grupo se diferencia del común de los mortales por ser inasequibles al desaliento. Entrenan muchos años, y en un minuto pueden perder el esfuerzo realizado. Su resiliencia radica en que se caen y vuelven a levantarse, sin perderse en lamentaciones o en el tan mentado: “si hubiera o hubiese…”. Revisan su actuación y pasan de nuevo a la acción. La culpa no es un término que entre en su vocabulario, paciencia y persistencia constituyen el fundamento de su quehacer.

Las mujeres, en diferentes disciplinas, aportan maneras creativas de liderar y la alta competición que rodea a cualquier deporte, es trasladable al mundo de las organizaciones. La rapidez de los cambios tecnológicos y sociales y la incertidumbre político-económica constituyen factores que impactan en cualquier estrategia de gestión a mediano y largo plazo. Por todo ello es clave disponer de competencias como resiliencia, flexibilidad, creatividad, persistencia y paciencia, frente a distintos desafíos que abordamos diariamente.  

Ganadoras en un mundo de cambio: la resiliencia.

¿En que se parecen las mujeres de alta dirección y las deportistas de alto rendimiento?  En que ambas padecen muchas frustraciones y registros dolorosos en la “memoria emocional”, que no han sido procesadas y que resultan difíciles de erradicar. La adversidad las fortalece y dan un salto para adelante. Se entrena el cuerpo, pero no suficientemente la mente y las emociones para crecer de un modo integral.

En el estudio realizado sobre directivas en España por Kaufmann[2], se analiza el concepto de identidad. En la sociedad global y tecnológica, aparecen múltiples interrogantes en torno a este concepto: ¿Cómo me veo a mi misma o cómo te ven los demás? ¿Cuáles han sido los mandatos familiares, diferenciados por género y generaciones? ¿Qué significa perfeccionismo para uno y otro género, cómo se amplían redes sociales para darse a conocer? En la sociedad global, tanto en directivas/os como en deportistas, los desarraigos, traslados y viajes para reuniones o competiciones constituye una constante. Ninguno de estos colectivos cree en la suerte, sino en el esfuerzo permanente y persistente. Esta constituye una de las señas de identidad de las líderes actuales a nivel global. Sagaces y sin complejos salen adelante, en algunas sociedades, al margen de la presión social que pueda ejercer su entorno inmediato.

Otro elemento clave de las personas resilientes es ponerse límites y poner límites a los demás. Esta tolerancia a la frustración conlleva a otro rasgo esencial que es la madurez emocional. Un rasgo de género básico es la necesidad de integración. En general, las mujeres no desean el éxito laboral por un lado y la frustración familiar/emocional por el otro. En distintas investigaciones realizadas, la mayoría de las líderes no aceptan la disociación: solo desarrollar lo profesional en desmedro de la persona íntegra e integral. Las deportistas, en muchos casos, lo resuelven haciendo pareja con una persona de la misma condición, con lo cual no se ven obligadas a la opción, dado que su consorte comprende y comparte la misma situación. En algunos casos, deciden apostar por lo profesional solamente y compensan con ejercicio físico, yoga y meditación los altos niveles de stress que les produce esta opción.

La noción de “limite y renuncia”, aparece con mucha más frecuencia en mujeres que en hombres. Sennett (2004)[3] indica que las organizaciones actuales, más que la plusvalía, te quitan la identidad. En relación a lo vertiginoso de los cambios, como indicábamos al inicio, a lo largo de la vida debemos plantearnos muchas veces: ¿quiénes somos? De manera de poder ir definiendo nuestras identidades y alejarnos de los planteamientos de Bauman[4] acerca de la “identidad y sociedad líquida”, que alude a las nuevas formas de relacionarse de las personas en sociedades modernas sin ningún tipo de compromiso. Se caracteriza porque la gente no tiene rumbo y no mantiene sus planteamientos por mucho tiempo.  Es uno de los ideólogos esenciales de nuestro tiempo y fue quien señalo que Mark Zukerberg creó Facebook como manera de que las personas no se sientan solas o abandonadas al poder compartir su soledad con un público amplio.

El padre del concepto de resiliencia ha sido Boris Cyrulnik (2005)[5], siendo niño estuvo en un campo de concentración del cual se escapó a los 6 años. Era huérfano, de mayor estudió medicina para especializarse en trauma y resiliencia.

En un estudio reciente sobre deportistas en España (Kaufmann, 2012)[6], se comprobó que muchas de ellas para poder lograr éxitos sin decaer practican la resiliencia. Término muy de moda en la actualidad y que proviene de la física. El ingrediente principal es la autoestima, que empieza a desarrollarse en los primeros años de vida. En esta etapa se cultiva en las y los niños la semilla de la confianza en sí mismos y ésta se alza como factor decisivo a la hora de luchar contra la adversidad. Constituye una competencia innata, si se tiene el privilegio de tener padres nutritivos, no coercitivos o tan estresados por la carrera a la cumbre, que no se pueden ocupar de su descendencia. Una derrota deportiva, un ascenso no logrado, un despido antes de tiempo, pueden llegar a constituir un poderoso aliciente para los desafíos futuros de personas de estas características, que en lugar de hundirse se superan.

La resiliencia aplicada a los individuos implica “liberarse de los discursos que profetizan la desgracia” y que te lanzan permanentemente frases “debilitadoras”; consiste también en “lograr diferenciarse”, en “evitar la repetición neurótica del pasado”,  o someterse a los mandatos familiares que no se comparten, quedándose como en una bicicleta estática sin poder avanzar. El logro radica en “reelaborar la imagen de éxito de una/o misma/o”, en aceptarse y amarse, que en suma es lo que nos permite sostener esta nueva identidad resiliente. En ser tú misma/o y actuar con firmeza cuando tomas la autoridad.

En definitiva, las competencias que nos permiten convertir esta noción en acción son las que las deportistas y las líderes empresariales han desarrollado a gran escala, entre las que se cuentan: la convicción de la propia valía, el espíritu de lucha, el apoyo de las personas que te rodean, el ansia de triunfar y el recuerdo de los triunfos anteriores, sobre todo, esto último. No fustigarse con fracasos, sino tomarlos como aprendizajes y elementos de mejora. Algunas de estas competencias son también las que permiten enfrentar las derrotas. Todas ellas tienen la virtud de “convertirse de náufragos en navegantes”, competencia crucial en momentos de incertidumbre, inestabilidad y falta de autoridad. Por lo tanto, gobernar el timón de tu vida debería ser uno de los objetivos fundamentales de las personas, sobre todo de aquellas que aspiren a ejercer liderazgos firmes, positivos y transformadores en los contextos actuales.

[1] Antonakis (2012). The Nature of Leadership. Transformational and Charismatic Leadership. University of Lausanne. Suiza.

[2] Kaufmann, A. (2007). Alt@ Dirección. Editorial Lid. Madrid, 2007. Versión inglesa Changing female identities, London Longman Mac Millan, 2012.

[3] Sennett, R. (2004). La corrosión del carácter. Editorial Anagrama. Barcelona. España.

[4] Bauman, Z. (2000). Modernidad Líquida. Fondo de Cultura Económica. DF. México.

[5] Cyrulnik, B. (2005). The whispering of ghosts: trauma and resilience. Other Press, New York 2005.

[6] Kaufmann, A. (2012). “Ganadoras: talento y deportistas de alto rendimiento”. Coruña, Netbiblos 2012.

 

*Lidia Heller: PHD Administration. Consultora en temas de Género y Organizaciones. Socia Fundadora de la Red Latinoamericana de Mujeres en Gestión de Organizaciones-redWIM.

Alicia Kaufmann: PHD Sociology. Analytic Network Coach. Pionera en temas de Género y Coaching.

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