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El cuerpo como construcción social. Ley de Talles en Buenos Aires

Para comprender la necesidad de una regulación sobre la ropa a vender, lo cierto es que el cuerpo está en el centro de los debates contemporáneos y se está consagrando como uno de los temas que mayor preocupación suscita, al que se le dedica buena parte de las investigaciones tanto desde las ciencias médicas como desde las sociales. La constante aparición de revistas y programas en los medios de comunicación que centran la atención directa e indirectamente en el cuerpo, el aumento de clínicas de belleza y de cirugía estética, de gimnasios, el lanzamiento constante de productos dietéticos, etc., confirman esta apreciación.

Y es que el cuerpo, como apunta Le Breton (2002),  es una construcción simbólica, no una realidad en sí mismo.

“El cuerpo está también directamente inmerso en un campo político; las relaciones de poder operan sobre él una presa inmediata; lo cercan, lo marcan, lo doman, lo someten a suplicio, lo fuerzan a unos trabajos, lo obligan a unas ceremonias, exigen de él unos signos. Este cerco político del cuerpo va unido, de acuerdo con unas relaciones complejas y recíprocas,  la utilización económica del cuerpo; el cuerpo, en buena parte, está imbuido de relaciones de poder y de dominación, como fuerza de producción” (Foucault, 1992: 32

La pregunta que nos hacemos es, ¿a qué se debe la creciente importancia del cuerpo?, ¿qué cambios sociales han contribuido a situar el cuerpo en un lugar central? Lógicamente, no podemos entender el desarrollo de la teoría social del cuerpo actual sin un análisis de los cambios sociales que han situado al cuerpo en un lugar preponderante. Según Turner,  “estos cambios incluyen el crecimiento de la cultura de consumo en el periodo de postguerra, el avance del posmodernismo en las artes, el movimiento feminista y, finalmente, lo que Foucault ha llamado biopolítica (…) Además del interés consumista y comercial en el cuerpo, hay un nuevo énfasis por mantenerse en forma, el cuerpo bonito, el retraso del envejecimiento practicando deporte”.

No cabe duda de que el paso de una sociedad de producción a una sociedad de consumo y de ocio, así como la secularización de la sociedad, hacen que el cuerpo se transforme más que nunca en mercancía, y sea centro prominente para la producción y distribución de la sociedad de consumo (Baudrillard, 1974). El movimiento feminista de los años sesenta ha contribuido también a poner el cuerpo como lugar central de las sociedades contemporáneas, desde el momento en que plantea la discriminación existente por razón de género, reivindicando la apropiación del cuerpo de las mujeres frente al dominio que han tenido por parte de los hombres.

Por estas razones, que explico de manera muy resumida, delimitar el problema de la Ley de Talles sólo a una reglamentación basada en normas ajenas a la realidad territorial, es como intentar llenar el mar con un vaso de agua.

Hoy conviven en Buenos Aires dos leyes de talles, una para la capital federal y la otra para la provincia de Buenos Aires. La ley 3330 para CABA y la Ley 12665 para Buenos Aires.

Es llamativo que ambas regulen el mismo territorio y que tengan diferentes criterios en cuanto a cantidad de talles y las medidas de cada uno; teniendo en cuenta que los fabricantes de ropa lo hacen para todo el territorio Argentino y más allá sin discriminar dónde se va a vender.

No existe una ley nacional que regule los talles a ofrecer por cada establecimiento, como así tampoco normas claras y fidedignas que den cuenta de las medidas reales de la población argentina.

Ambas se basan en  Normas Iram, que a la vez se basan en Normas ISO que corresponden a medidas de otros países.

Estas normativas hacen que se dificulte encontrar ropa a personas que salen de la talla normal, a pesar de que hay casas que están implementando la confección de talles más grandes desde hace un tiempo, independientemente de la ley de talles que se reglamentó en abril del 2012 para CABA.

El problema es más de fondo, se trata de comprender cómo se sigue construyendo socialmente el cuerpo ideal, qué significa y qué se puede lograr cuando nuestras medidas son perfectas. La publicidad, los medios de comunicación, la literatura, todos los mensajes emitidos hacia la sociedad apuntan a alcanzar una perfección irreal e “ideal”?

Aumentan las cirugías estéticas, las promesas de una juventud eterna, los gimnasios que dicen promover la salud a través del deporte, pero venden imágenes modelo que pocas personas alcanzan y que anhelan de manera casi enfermiza.

Poner todo el foco en la ley de talles para modificar un hábito que cada día crece más, es una falacia; pero de todas maneras no deja de ser importante para incluir a personas que hoy sufren a la hora de comprar ropa.

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