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La discriminación contra las mujeres obstaculiza el desarrollo

La discriminación contra las mujeres persiste de forma global y constituye un importante obstáculo para el desarrollo económico en los países emergentes y en desarrollo. Michelle Bachelet, Secretaria General Adjunta y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, presidió un debate en el que se discutió acerca de las últimas conclusiones que se desprenden del Índice de Instituciones Sociales y de Género de la OCDE (SIGI por su sigla en inglés). En el evento que tuvo lugar en la sede de ONU Mujeres en Nueva York, la Sra. Bachelet tomó la palabra para destacar que la participación de las mujeres sobre un pie de igualdad en todas las esferas de la vida es fundamental para la democracia y la justicia. Si bien los derechos de las mujeres han mejorado en una serie de países, en otros todavía se excluye a las mujeres de contribuir plenamente a la vida social y económica.

“La OCDE está profundamente comprometida con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, y el SIGI es un perfecto ejemplo de ello. Seguiremos trabajando juntos y afianzando la alianza entre ONU Mujeres y la OCDE”“Los resultados del último SIGI son una herramienta inestimable que nos permite comprender mejor las áreas críticas, desde el punto de vista geográfico, político y cultural, donde todavía queda trabajo por hacer para eliminar la discriminación contra las mujeres”, dijo. “La OCDE está profundamente comprometida con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, y el SIGI es un perfecto ejemplo de ello. Seguiremos trabajando juntos y afianzando la alianza entre ONU Mujeres y la OCDE”.

“A pesar de prometedores avances en algunas áreas, la discriminación contra las mujeres persiste en todo el mundo”, dijo Carlos Álvarez, Director Adjunto del Centro de Desarrollo de la OCDE, con ocasión de la presentación del Índice. “Las reformas jurídicas, los incentivos económicos y la movilización comunitaria son esenciales para corregir la discriminación social y la injusticia económica.”

El SIGI muestra claramente que los países que tienen mayores niveles de discriminación contra las mujeres tienen también el peor desempeño en una serie de indicadores de desarrollo que incluyen el empleo, la participación de las mujeres en el mundo laboral, la asistencia de las niñas a la escuela secundaria y los índices de mortandad infantil y materna.

Algunas formas de discriminación contra las mujeres siguen siendo generalizadas. De los 121 países cubiertos por el SIGI en 2012, 86 tienen prácticas o leyes discriminatorias en lo relativo a la herencia. De media, alrededor del 50 por ciento de las mujeres en esos países creen que la violencia doméstica se justifica en algunas circunstancias. En algunos países, como Níger o Mali, más de la mitad de las niñas de entre 15 y 19 años de edad están casadas. Esto representa un obstáculo fundamental para que las mujeres adquieran una educación y contribuyan a su propio bienestar y al progreso de sus países. Entre los países cubiertos por el SIGI, aquellos con los niveles más altos de discriminación se encuentran en África y el Medio Oriente.

Ha habido progresos a la hora de reducir la discriminación contra las mujeres desde que se instauró el SIGI en 2009, incluso en las regiones con mayor desigualdad. En Rwanda y Sudáfrica, por ejemplo, la introducción de cuotas políticas ha llevado a una mayor representación de las mujeres en la política. Sudáfrica y Marruecos están entre los países donde la condición social y jurídica de las mujeres ha mejorado considerablemente en los últimos años. Sudáfrica introdujo reformas históricas de las leyes de herencia, distanciándose del resto de la región. En Marruecos, las reformas a la Ley de la Familia otorgaron a las mujeres los mismos derechos dentro del matrimonio; el país también introdujo cuotas para mejorar la representación política de las mujeres.

Los países latinoamericanos y de Asia meridional generalmente tienen buen desempeño comparativo en el SIGI. Pese a los resultados positivos, la implementación de las leyes de igualdad de género sigue siendo un desafío en América Latina. En muchos países de Asia meridional como China y Viet Nam, hay una preferencia por los niños varones que se hace evidente en la escasez de mujeres y en las preferencias de fertilidad, lo que representa un problema persistente.

Algunos datos sobre las tendencias positivas en los países cubiertos por el SIGI 2012:

  • En promedio, la tasa de matrimonios tempranos disminuyó del 21 por ciento en 2009 al 17 por ciento en 2012.
  • El número de países que tienen leyes específicas contra la violencia doméstica se ha más que duplicado, pasando de 21 en 2009 a 53 en 2012.
  • 23 de los 35 países donde se señaló la escasez de mujeres como fenómeno inquietante en 2009 han acusado mejoras en 2012.
  • 29 países tienen cuotas para promover la participación política de las mujeres a nivel nacional y local.

… y sobre las instituciones que siguen poniendo límites al potencial de las mujeres y de las niñas.

  • La autonomía reproductiva de las mujeres es limitada: de media, una de cada cinco mujeres no tiene acceso a la planificación familiar.
  • A pesar de nuevas leyes, persisten las actitudes que perpetúan la violencia contra las mujeres; 50 por ciento de las mujeres creen que se justifica la violencia doméstica en algunas circunstancias.
  • En promedio, las mujeres poseen sólo el 15 por ciento de los títulos de propiedad en los países donde existen datos pertinentes.

El SIGI mide la discriminación contra las mujeres mediante 14 indicadores que incluyen los matrimonios tempranos, la violencia de género y los derechos a la propiedad de las mujeres. Mientras que otras medidas de desigualdad en materia de género se centran en los resultados como las brechas de género en el empleo y la educación, el SIGI identifica las instituciones sociales discriminatorias como las leyes formales e informales, y las normas y prácticas sociales que generan un resultado desigual para las mujeres y las niñas.

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